El Bypass gástrico es la técnica quirúrgica más utilizada para tratar la obesidad mórbida pero no puede ser realizado en cualquier paciente. Al tratarse de un procedimiento que segmenta de por vida la capacidad estomacal, el profesional debe evaluar al obeso tanto física como psicológicamente antes de someterlo a esta intervención.

Para ser candidato a la cirugía, el paciente debe presentar obesidad mórbida grado IV o superior, es decir, un Índice de masa corporal que sea igual o superior a 40, o poseer un IMC de más de 35 en caso de obesos con enfermedades que agraven su situación y estén asociadas con la obesidad, como la hipertensión arterial, la diabetes tipo II, el síndrome metabólico, etc. Algunos pacientes con un IMC de más de 30 y con diabetes tipo II pueden ser operados si cumplen con estrictos criterios médicos.
Es importante que el obeso haya pasado anteriormente por otros tratamientos tradicionales sin éxito antes de elegir esta opción (dietas, planes de ejercicio y alimentación, medicación, etc.) La cirugía no es un proceso milagroso, sino un último recurso en el tratamiento de una enfermedad crónica.

En cuanto a la edad adecuada para el procedimiento, se recomienda que el paciente haya pasado la pubertad y tenga la madurez suficiente como para comprender el procedimiento al que será sometido. En cuanto a la edad máxima, dependerá del grado de obesidad y la salud general del paciente. Existen casos de pacientes de más de 65 o 70 años que se han realizado con éxito una cirugía de este tipo.
Además de los criterios físicos, es fundamental concienciar al paciente sobre el procedimiento que se le realizará. Éste debe comprender que no está ante una cura definitiva, sino ante una herramienta de ayuda en el control de su enfermedad. Por eso, es fundamental que el paciente esté dispuesto a continuar con el control médico posterior y aprenda sobre hábitos saludables.